Seleccionar página

Te cuento algo que me pasó mil veces cuando recién empezaba: cosía una remera, todo parecía ir bien, y al sacarla de la máquina el cuello quedaba ondulado, el dobladillo se veía “comido” y encima, cuando la alumna se la probaba, ¡se le saltaban las puntadas al primer movimiento de brazos! Si a vos te pasa lo mismo con las telas de punto, quiero que sepas algo: no es que seas torpe con la máquina. Es que la tela de punto tiene reglas propias, y nadie nos las explica cuando empezamos.

Coser telas de punto (jersey, modal, algodón/lycra, rib, interlock) es distinto a coser una tela plana como la popelina o el gabardina. Por eso, si le aplicás las mismas técnicas que usás para una camisa, el resultado casi siempre es frustrante. La buena noticia es que, una vez que entendés por qué se comporta así y qué ajustes tenés que hacer, coser punto deja de ser un dolor de cabeza y se vuelve hasta divertido. Es la puerta de entrada a un mundo enorme: remeras, leggings, ropa interior, trajes de baño, buzos.

En esta guía te voy a mostrar, con calma y en orden, todo lo que necesitás saber para coser telas de punto con máquina familiar (sin collareta, sin overlock) y que te queden puntadas parejas, elásticas y prolijas. Vamos a hablar de agujas, de puntadas, de tensión, de cómo evitar que la tela se ondule y de qué hacer con los elásticos. Al final te dejo un ratito de preguntas frecuentes para resolver esas dudas puntuales que siempre quedan picando.

Coser telas de punto sin que se estiren

Por qué las telas de punto son distintas (y por qué se te complica)

Las telas planas —como el popelín, el lino o el gabardina— se arman entrecruzando hilos en ángulo recto: la trama y la urdimbre. Ese entramado apenas tiene estiramiento, así que cuando la cosés, la tela se queda quieta debajo de la aguja.

Las telas de punto, en cambio, se construyen con hilos que forman bucles entrelazados entre sí, como un tejido de lana pero mucho más fino (pensá en el tricot, el jersey o el rib). Esa estructura de bucles es justamente lo que le da elasticidad: la tela se estira porque los bucles se abren, y recupera su forma porque vuelven a cerrarse. Cuanto mayor es el porcentaje de lycra o elastano, mayor la elasticidad y mejor la recuperación.

Ahora bien, esa misma propiedad que hace que la tela sea cómoda para el cuerpo es la que te complica en la máquina:

  • Se estira al coser, sobre todo si la alimentás mal o la tensás con las manos.
  • Se ondula en las costuras, porque los dientes de arrastre la empujan de forma desigual.
  • Salta la puntada cuando usás una puntada recta común: al estirarse la prenda, el hilo (que no tiene elasticidad) se rompe.
  • Se enreda o se “come” entre la placa aguja si no tenés la tensión bien regulada.

Ninguno de estos problemas es “mala suerte”. Son consecuencias lógicas de coser un material elástico con una máquina pensada, en su configuración de fábrica, para telas rígidas. Así que vamos a ajustar de a poco cada variable.

La aguja correcta: punta de bola o jersey

Este es, sin exagerar, el 50% de la solución. Si estás cosiendo con una aguja universal (punta afilada, tipo “lanza”), lo que hace esa aguja es cortar los hilos entrelazados de la tela cada vez que perfora. Con el uso y el estiramiento, esos cortes microscópicos se agrandan y aparecen esos “agujeritos” en fila que tanto bronca dan.

Para telas de punto necesitás una aguja de punta bola o aguja jersey. Su punta es redondeada, no corta los hilos: los separa suavemente y se cuela entre los bucles sin dañarlos. El resultado es una costura sin roturas ni agujeritos, y una tela que no pierde su elasticidad en la zona cosida.

Un par de datos prácticos:

  • Para punto liviano (modal, jersey fino, telas de remera) andá con una aguja jersey 70/10 o 75/11.
  • Para punto medio (rib, interlock, algodón/lycra grueso) probá 80/12.
  • Para punto grueso o polar, subí a 90/14.
  • Si tu tela tiene mucho elastano (como las de traje de baño o legging), existe también la aguja stretch, con una punta especialmente diseñada para no saltar puntada en fibras muy elásticas. Si notás que con la jersey igual se te salta la puntada, cambiá a stretch: suele ser el ajuste que faltaba.

Y algo importante: cambiá la aguja seguido. Una aguja usada, aunque sea de punta bola, se despunta y empieza a portarse como una universal vieja. Regla de taller: aguja nueva cada 2-3 prendas o ante la primera señal de puntada floja.

Elegí bien la puntada (y entendé para qué sirve cada una)

Acá está el segundo gran secreto: nunca uses puntada recta común como costura principal en una tela de punto. La puntada recta no tiene absolutamente nada de elasticidad, entonces cuando la prenda se estira (y una remera o un legging se van a estirar, es su función), el hilo se corta.

Estas son tus opciones reales, de la más simple a la más avanzada:

Zigzag angosto

Es la solución más accesible si tu máquina es bien familiar y básica. Un zigzag de amplitud chica (entre 1 y 2 mm) y largo también chico (1,5 a 2 mm) te da una costura que se estira junto con la tela sin romperse. No queda tan prolija como una overlock, pero es perfectamente funcional para costuras internas.

Puntada elástica (o triple zigzag / puntada relámpago)

Casi todas las máquinas familiares modernas la tienen, aunque tenga nombres distintos según la marca: “puntada elástica”, “puntada tricot”, “triple zigzag” o “puntada relámpago”. Es una puntada que avanza y retrocede formando una especie de “rayo”, lo que le da mucha más resistencia al estiramiento que un zigzag simple. Es mi recomendación número uno si tu máquina la tiene: usala para uniones de hombro, costados, entrepiernas, todo lo que vaya a estirarse con el uso.

Puntada recta con zigzag para reforzar

Si tu máquina no tiene puntada elástica, un truco de taller es coser primero con puntada recta pero estirando levemente la tela mientras cosés (sin exagerar, solo acompañando) para que quede algo de “juego” en el hilo, y después reforzar con un zigzag por encima o al lado. No es la solución ideal, pero salva una prenda cuando no tenés otra opción.

Overlock/collareta vs. máquina familiar

Si tenés acceso a una overlock (collareta), ahí sí tenés la herramienta pensada específicamente para punto: cose, cierra el margen y sobrehila en un solo paso, con hilos que se estiran junto con la tela gracias a sus propios mecanismos de tensión diferencial. Para producción en serie o para telas muy elásticas (lycra, malla), la collareta es tu mejor amiga. Pero no es excluyente: en El Taller siempre digo que se puede arrancar y coser prendas de punto hermosas solo con máquina familiar, ajustando bien aguja, puntada y tensión. La overlock acelera y prolija, no es un requisito para empezar.

Pie prensatelas y tensión: los ajustes que nadie te cuenta

Además de la aguja y la puntada, hay dos variables silenciosas que definen si tu costura en punto queda perfecta o desastrosa.

El pie prensatelas. El pie estándar suele presionar más de un lado que del otro, y en una tela elástica eso alcanza para que la tela se desvíe o se estire de forma dispareja mientras cosés. Si tu máquina lo permite, usá un pie de doble arrastre (walking foot): tiene dientes propios que avanzan la tela por arriba al mismo ritmo que los dientes de abajo, así ambas capas se mueven parejo y no se genera ese “comido” tan típico. Si no tenés ese pie, aflojá un poco la presión del prensatelas (casi todas las máquinas tienen esa perilla) para que no aplaste tanto la tela.

La tensión del hilo. Con telas de punto, casi siempre conviene bajar levemente la tensión superior respecto a lo que usás en tela plana. Una tensión muy alta tironea el hilo, frunce la costura y hace que se rompa antes ante el estiramiento. Hacé siempre una prueba en un retazo de la misma tela antes de coser la prenda: cosé un tramo, estiralo con las manos y mirá si el hilo cede o se corta. Si se corta, bajá tensión o subí el largo de puntada.

Cómo evitar que la tela “coma” o se ondule

El famoso “comido” (esas ondas que se forman en la costura, sobre todo en cuellos y dobladillos) tiene, en general, tres causas y tres soluciones:

  1. La tela se estira al pasar por los dientes de arrastre. Solución: no tires de la tela ni adelante ni atrás mientras cosés. Dejá que la máquina la alimente sola; vos solo guiala suavemente.
  2. Falta de estabilización en zonas delicadas. En cuellos, escotes y hombros, un truco infalible es coser con una tira de entretela termoadhesiva para punto o una cinta de algodón por el revés, que le da firmeza a la zona sin quitarle elasticidad total.
  3. Puntada demasiado larga o tensión alta. Como vimos arriba, ajustá largo de puntada (probá entre 2,5 y 3 mm) y bajá tensión hasta que la costura quede plana.

Un tip extra que uso mucho en el taller: si la tela es muy fina o resbaladiza, colocá papel manteca (papel de calcar) debajo de la costura y cosé por encima. Después lo arrancás con cuidado. Es un salvavidas para telas complicadas.

Elásticos y terminaciones

Para que una prenda de punto funcione de verdad —que se ponga y saque con comodidad, que no se deforme con el lavado— la terminación es tan importante como la costura de unión.

  • Elástico en cintura o escote: usá puntada zigzag ancho para coser el elástico, estirando la tela y el elástico al mismo tiempo mientras avanza la máquina, en tandas cortas de unos 10 cm por vez para que quede parejo.
  • Dobladillos: la puntada elástica o el zigzag angosto funcionan bien. Si tenés aguja doble, es la terminación más profesional para dobladillos de remeras y leggings: deja dos líneas paralelas por arriba y un zigzag por abajo que le da elasticidad.
  • Vivos y ribetes: si tu prenda lleva vivo (como en trajes de baño o ropa interior), cortalo siempre al bies o aprovechando el sentido de mayor elasticidad de la tela, para que acompañe las curvas del cuerpo sin tironear.

Los errores más comunes (y cómo evitarlos)

  • Coser con aguja universal “porque es la que tengo puesta”: cambiala siempre por una de punta bola.
  • Usar puntada recta en costuras que van a estirarse: reemplazá por zigzag o puntada elástica.
  • Tironear la tela para que “entre más rápido”: dejá que la máquina la alimente sola.
  • No hacer una prueba en retazo antes de coser la prenda final: dos minutos de prueba te ahorran horas de descosido.
  • No lavar y planchar la tela antes de cortar: el punto puede encoger distinto que una tela plana, sobre todo si tiene algodón.

Para cerrar: animate a experimentar

Coser telas de punto tiene su curva de aprendizaje, no te voy a mentir. Pero también es una de las habilidades que más libertad te da como costurera: remeras, ropa interior, trajes de baño, leggings, buzos con capucha… un mundo entero de prendas que usamos todos los días se abre cuando perdés el miedo al punto. Yo me acuerdo de mi primera remera “bien hecha”: me la puse una semana entera de lo orgullosa que estaba. Ese momento existe para vos también.

¿Cuál es la tela de punto que más miedo te da coser? Contame en los comentarios, me encantaría saber en qué estás trabada para armar más contenido que te sirva puntualmente a vos.

Llevá esto al siguiente nivel

Si esta guía te sirvió pero sentís que necesitás practicar con acompañamiento real —ver cómo ajusto la tensión en cámara, resolver dudas puntuales sobre tu tela, tu máquina, tu proyecto— te invito al Desafío – Coser con Telas de Punto. Ahí vamos paso a paso, prenda por prenda, hasta que la tela de punto deje de asustarte para siempre.

Quiero hacer el Desafío!

Y si además querés meterte de lleno en moldería para tejido de punto —adaptar un molde base a la elasticidad real de tu tela— el curso Cuerpo Base para Tejido de Punto (cuerpo-base-para-tejido-de-punto) es tu próximo paso natural.

También te va a servir seguir leyendo sobre telas para lencería (muchas son de punto elástico) y sobre cómo se arma un legging con la tela y elástico correctos.

Y si querés tener siempre a mano una chuleta con las agujas, puntadas y tensiones recomendadas según cada tipo de tela de punto, suscribite y te mando la guía gratis para que la tengas siempre cerca de tu máquina.

Mirá el paso a paso en video 🎥

Preguntas frecuentes sobre coser telas de punto

¿Puedo coser telas de punto sin overlock, solo con máquina familiar? Sí, totalmente. Ajustando la aguja (punta bola o jersey), usando puntada elástica o zigzag angosto, y regulando bien la tensión, podés coser remeras, ropa interior y hasta trajes de baño solo con máquina familiar. La overlock acelera el proceso y prolija los márgenes, pero no es indispensable para arrancar.

¿Por qué se me salta la puntada aunque uso aguja de punta bola? Puede ser que la aguja esté gastada (cambiala), que la tensión esté muy alta, o que la tela tenga tanto elastano que necesite una aguja stretch en lugar de jersey. Probá esas tres variables en orden.

¿Qué puntada uso si mi máquina no tiene puntada elástica? Un zigzag angosto (amplitud 1-2 mm, largo 1,5-2 mm) es tu mejor alternativa. Da elasticidad suficiente para costuras internas de remeras, ropa interior y prendas de uso cotidiano.

¿Cómo evito que el dobladillo de una remera quede ondulado? Bajá la tensión superior, usá puntada elástica o aguja doble, no estires la tela mientras cosés (dejá que la alimente la máquina sola) y probá siempre primero en un retazo de la misma tela antes de coser la prenda definitiva.

Selecciona tu moneda